Hay cosas que escapan de toda lógica pero que existen, en el Real Madrid ese intangible, ilógico, extraño, es el espíritu del bernabéu, el de las remontadas, el de Juanito, el de las Grandes noches Europeas... éste club tiene impregnado en su ADN esa mística, puede perderlo todo, su cetro europeo, su camino institucional... pero esa apelación a la garra, a la casta y a la remontada con el corazón, todo eso y más en Europa, siempre estará ahí, escondido, pero presente en las mentes y corazones propios y rivales.
Ayer el Madrid debería haber perdido, Mou salió con un trivotazo con el que protegerse, en un equipo que había perdido toda la confianza se cubrió con la manta metiendo a Essien por un Ozil o Modric. Y de ésta manera el Madrid llegaba, porqué es el Madrid y jugaba en casa ante un equipo que le cedía el balón y el control del partido, pero llegaba de esa manera, tiros lejanos, centros puestos tras no encontrar que hacer con la pelota, en resumidas cuentas un fútbol impropio de un club que quiera aspirar a lo más alto. Bien es cierto que podría haber marcado pero este año no es el de los goles a la primera, con un Higuaín que escuchó sus primeros pitos.
Un análisis dejando de lado el resultado y la épica no sería demasiado esperanzador, Higuaín sigue fallón y da razones para su venta, el entrenador se desmarca con alineaciones extrañas, el juego del equipo es muy pobre con unas individualidades apagadas, la pegada brilla por su ausencia y Casillas es un caso, los milagros empiezan a dejar paso a las cagadas y los balones aereos en jugadas a balón parado son un despiporre por quien se supone que debe dominar el area y la portería.
Esto es lo que vimos, y que el Madrid acabase ganando a un City que vino a hacer su partido, con seriedad y bien plantado, buscando y aprovechando sus oportunidades, quizás no debería cambiarlo. Sería el análisis tipo del 1-2 o incluso del 2-2. Pero la remontada nos obliga a dejar de lado estos pequeños grandes detalles, son importantes desde luego, pero lo que este equipo necesitaba era recuperar su alma, ver que las ocasiones entran, que los resultados adversos se remontan, y que su ADN, ganador, luchador y que le hace ganar los partidos por pura cabezonería y corazón, sigue impregnado en su camiseta.
Mou diría que ha recuperado a su equipo, y después de todo es lo que importa, recuperar unas mentes a la deriva, naufragas, perdidas. Si han recuperado su alma lo demás es secundario, el físico se puede recuperar y la táctica trabajar pero el alma solo tiene una medicina, la que recibieron ayer. El Madrid siempre vuelve y éste espíritu siempre estará presente.


